Cuando el Eume se convirtió en Eryme

Fragas do Eume

En más de una ocasión he comentado con vosotros cuál es el germen de la historia que terminó dando forma a la novela del género fantástico El Libro del Único Camino.

De tal modo, muchos ya sabréis que el lugar donde nace esa leyenda gallega sobre un túnel misterioso, el cual comunica dos sitios emblemáticos del patrimonio histórico de esta tierra, son las Fragas do Eume: un parque natural y un territorio tan mágico como único, cuyas más de 9000 hectáreas de extensión discurren por los municipios de Pontedeume, Cabanas, A Capela, Monfero y As Pontes de García Rodríguez, en la provincia de A Coruña (Galicia).

Fragas do Eume

Las fragas son bosques mixtos caducifolios típicos de la Europa atlántica, aunque no se conservan tantos como deberían. Se caracterizan por ser frondosos y tupidos, y la bruma los visita con frecuencia. En Galicia, por fortuna, aún contamos con algunos de ellos, entre los que destaca el conocido como las Fragas do Eume, uno de los bosques primarios de este tipo que todavía resiste. En él se esconden desde especies autóctonas y en peligro de extinción hasta espectaculares helechos gigantes del periodo Terciario, mientras que entre su vegetación te sorprenderán antiguos monasterios, molinos de piedra y puentes colgantes.

Cascadas en el río Eume
Fotografía: © Silvia Pato

El río Eume, con su afluente el Sesín, discurre por el medio de este pulmón verde, en el que se suceden las cascadas, los arroyos y el murmullo del agua, entre los castaños, los robles, los chopos, los fresnos, los abedules, los avellanos y los alisos.

No se necesita demasiada imaginación para suponer agazapados tras las setas a los gnomos, trasgos o duendes, ni tampoco para creer ver tras alguno de sus torrentes un silfo escapando con rapidez o una náyade peinando sus cabellos sentada sobre una roca. Tal es la magia que impera en este ambiente que ni siquiera es difícil imaginar a los elfos pisando una alfombra de hojas secas cuando llega el otoño.

El río Eume

Si quieres recorrer Eryme tienes que visitar el Eume o, cuando menos, contemplarlo en algún video sobre las Fragas. Comprobarás que, en el corazón de este bosque, se esconde un cenobio benedictino que inspiró el monasterio de las dhisannas, las sacerdotisas que guardan culto a la antigua diosa en El Libro del Único Camino (Red Apple Ediciones, 2019). Y si lo atraviesas, podrás llegar a la fortaleza que sirvió de base para crear Lebor en la ficción, donde vive Sadric, el Alcaide.

Río Eume
Fotografía: © Silvia Pato

Además, si navegas o recorres sus senderos por la ribera hasta alcanzar la desembocadura del río Eume, puedes visitar la villa de Pontedeume, con su trazado medieval, el pazo de los Andrade, su pintoresco puerto y el encanto de una pequeña población gallega en la que destaca el puente que comunica ambas orillas. Si ya has leído la novela, habrás supuesto bien que tal localidad se transforma en la Yme imaginaria, donde los Edardan son dueños y señores.

Cabe la posibilidad de que estos detalles no causen interés. Pero vayan estas líneas para aquellos a los que su curiosidad les azuza desde el imaginario de sus lecturas, con sus sueños de mundos en los que la realidad y la ficción se fusionan, rincones que descubrir en este hermoso planeta que habitamos y que terminan sirviendo de inspiración a leyendas, mitos y a las historias de más de un escritor.

Descubre Eryme

Cada semana, os invito a recorrer uno de los escenarios de esta novela fantástica a través de una entrada dedicada a ello. Porque tal vez tú sí quieras conocer cómo es el mundo real que inspiró cada rincón de un destino fantástico en el medievo, en el que la magia introdujo un libro que cumple los deseos de aquel que lo lee, aunque luego nada suceda como se espera.

Si quieres soñar junto a mí, tal y como en su momento yo misma soñé en estos lugares a los que siempre regreso, cómo Owen atraviesa los muros del monasterio de Arrotrebas para encontrarse por primera vez con Nehalennia, cómo es el bosque en el que se ocultan los númenes de las montañas y cómo es la torre desde la que se vigila todo el condado, no dejes de visitarme con frecuencia. Aquí te estaré esperando.